Olga Blanco – Soprano, José Madrid Giordano – Pianoforte
El cielo era un arco azul radiante;
Una luz clara se derramaba sobre mi corazón.
Sombra de la nube, no opaques mi visión;
No me ocultes la belleza de la vida.
Vuela, oh nube, vuela lejos de mí;
Que este misterioso tormento mío se disipe.
¡Aún luce, aún azul!
¡Que pueda contemplar el cielo despejado por toda la eternidad!